
Llegada esta época del año, la necesidad de verse en congruencia con los parámetros actuales de belleza aumentan. Dentro de este esquema instaurado por la moda del momento, no sólo se encuentra la indumentaria, sino también distintos hábitos que hacen a la estética corporal. Quienes quieren lucir “bonitos” comienzan ha hacer sacrificadas dietas y se exponen largas horas al sol. Esta conducta social hace que en muchos casos, se recaiga en prácticas nocivas para la salud, una de ella es la cama solar.
¿Cuáles son las razones por las cuales el uso frecuente de métodos de bronceado artificial es tan nocivo para la salud? La respuesta es más compleja de lo que se suele pensar, lo que no implica que no exista un verdadero daño a la salud. El primero y más conocido de los riesgos es el aumento de las posibilidades de contraer melanoma cutáneo, lo que es habitualmente enunciado como cáncer de piel. Ya en el 2009 la Agencia Internacional para Estudios de Cáncer (IARC), perteneciente a la Organización Mundial de la Salud, informó que la utilización reiterada de camas solares aumenta en un 75 por ciento el riesgo de contraer dicha enfermedad.
Otra razón, no tan conocida, de por qué las camas solares deben ser consideradas peligrosas para la salud, es su asociación al melanoma ocular. Al igual que ocurre con la piel, los ojos sufren una mutación genética característica causada por la radiación solar ultravioleta (UV) que deviene en la posibilidad de contraer cáncer. Si bien numerosos estudios se han desarrollado en torno a demostrar su verdadera ingerencia en la vista, muchos empresarios de la estética aún se niegan a reconocerlo.
Más allá de lo lógico y razonable, aparece el envejecimiento prematuro de la piel como otra consecuencia indeseable y poco natural del uso frecuente de las camas solares. La continua exposición a los rayos UV, ya sean por parte del sol o por medios artificiales, deteriora la el cutis, causa quemaduras, manchas, arrugas y flacidez. Teniendo en cuenta esto, cabe destacar que las camas de bronceado emiten diez veces más radiación que la luz solar . Por ello, queda en evidencia la importancia de su peligro.
Además de las pruebas presentadas por la OMS, un estudio realizado en el 2006 por el Comité Científico de los Productos de Consumo (CCPC), perteneciente a la Unión Europea afirmó que a corto plazo, “la exposición a las radiaciones UV procedentes de camas solares pueden provocar efectos secundarios como reacciones dérmicas y una merma en el funcionamiento del sistema inmunológico. Mientras que a largo plazo, podrían “aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel y cáncer ocular, así como provocar el envejecimiento prematuro de la piel”.
El daño en el sistema inmune que el bronceado artificial provoca en las personas es, quizás, el aspecto menos difundido de sus riesgos, pero no de menor en importancia. Lo que ocurre es que los rayos UVA dan tonalidad a la piel, pero también pueden causar graves lesiones, ya que penetran en más profundidad que los rayos UVB. ¿Cómo lo hacen? Tienen la capacidad de atravesar la capa protectora de la piel, conocida como epidermis, y llegar a la dermis, donde se encuentran los vasos sanguíneos y los nervios. Es por esta razón que el sistema inmunológico de una persona puede llegar a verse comprometido luego de exponerse a la radiación. Esta situación impide al cuerpo luchar contra las enfermedades y configura una razón, más que suficiente, para no utilizar las cámaras de bronceado.
Es evidente que existen numerosas prácticas estéticas que perjudican la salud. El caso del bronceado artificial es una de ellas. Así lo manifiestan reconocidos científicos como la doctora Bibiana Leroux , directora de la Asociación Dermatológica de Rosario y el doctor Fernández Bussy , titular de la cátedra de dermatología de la UNR.
Frente a esta serie de datos, estadísticas y estudios realizados a lo largo de todo el mundo, resulta en muchos casos difícil de comprender que se privilegie la estética frente a la integridad de la salud. A esta altura del desarrollo científico, ya no se puede negar el daño que causan las camas solares en quienes suelen utilizarlas como método de bronceado.
Ornela Barbieri
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